Los gustos, hace algún tiempo gelatina emprendió su viaje,
el que la llevó del monte Fuji a la sodomía, de los colores planos y las anchas
líneas negras a la sangre a borbotones.
Simplemente nuevas pasiones, mas macabras quizá, un paisaje
puede ser evocadoramente bello, artístico, pero como Gelatina siempre decía “también
una corrida encierra su belleza”, expulsión macabra del placer divino, ese
blanco inocente, como el de la virgen montaña nevada, “la nieve siempre es
bonita y romántica” apuntaba ella a menudo.
Ya nada nos conmueve, si quiera nos mueve, solía repetir, que
“las pasiones escópicas habían muerto”, solamente la violencia visual nos hacia
reaccionar, la nieve ya no interesa blanca sino sangrienta, los paisajes ya no
encierran belleza, se habían quemado.
Somos al fin, seres sodomicos, las imágenes nos rozan y solo
en algunas encontramos el placer, el punctum siempre dirigido hacia el horror,
hacia el error y lo peor, hacia el dolor. Esto disgustaba y agradaba a
Gelatina, siempre en si misma bipolar.

Me vuelve loco.
ResponderEliminarloco ya estas!
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