jueves, 1 de marzo de 2012

Reflexión gelatiniana nº1: la usurpación de la belleza.


Los gustos, hace algún tiempo gelatina emprendió su viaje, el que la llevó del monte Fuji a la sodomía, de los colores planos y las anchas líneas negras a la sangre a borbotones.
Simplemente nuevas pasiones, mas macabras quizá, un paisaje puede ser evocadoramente bello, artístico, pero como Gelatina siempre decía “también una corrida encierra su belleza”, expulsión macabra del placer divino, ese blanco inocente, como el de la virgen montaña nevada, “la nieve siempre es bonita y romántica” apuntaba ella a menudo.
Ya nada nos conmueve, si quiera nos mueve, solía repetir, que “las pasiones escópicas habían muerto”, solamente la violencia visual nos hacia reaccionar, la nieve ya no interesa blanca sino sangrienta, los paisajes ya no encierran belleza, se habían quemado.
Somos al fin, seres sodomicos, las imágenes nos rozan y solo en algunas encontramos el placer, el punctum siempre dirigido hacia el horror, hacia el error y lo peor, hacia el dolor. Esto disgustaba y agradaba a Gelatina, siempre en si misma bipolar.



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